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sábado, 20 de octubre de 2012
EL VIEJO VIOLÍN
Estropeado y ajado estaba, por eso el rematador
pensó que no ameritaba su escaso valor
dedicar al viejo violín mucho tiempo,
pero aún así lo mostró sonriendo.
Exclamó: "¿Cuánto ofrecen por él buena gente ?
¿Quién abrirá la subasta ?
Un dólar, un dólar...ahora dos, sólo dos...
Dos dólares, ¿Quién dará tres?
Tres dólares a la una, tres dólares a las dos,
vendido en tres..." !pero no!
Desde el fondo del cuarto un canoso señor
adelantándose, el arco tomó;
del viejo violín el polvo quitó
y todas las cuerdas tensó,
ejecutó una melodía de pureza tal;
de dulzura cual canto angelical.
La música se detuvo y el subastador,
con voz imperceptible y queda,
dijo: "¿Cuánto me dan por el viejo violín ?"
Y al público, con el arco, lo mostró.
"Mil dólares...y quién dará dos ?
Dos mil... Y quién dará tres ?
Tres mil a la una, tres mil a las dos...
!Vendido en tres mil !" dijo él.
La gente victoreaba pero algunos exclamaban:
"Qué difícil resulta entender esto...
¿Qué cosa aumentó su valor?" Dijo el hombre:
"!El toque de la mano del maestro!"
Así son muchos hombres de vida desafinada,
al igual que aquel viejo violín...
Pero se acerca el Maestro y la multitud necia
nunca termina de entender esto:
El valor de un alma y el cambio que opera
la mano del Maestro.
Myra Brooks Welch
lunes, 7 de junio de 2010
COMO DIJERA ALGUIEN
La juventud no es una etapa de la vida,
es un estado mental,
es temple de voluntad
vigor de las emociones.
La gente envejece
solo cuando abandona sus ideales.
Eres tan joven como tu fe,
Tan viejo como tus dudas;
Tan joven como tu confianza
Tan viejo como tus temores;
Cuando tu corazón esté preso
En las garras del pesimismo,
Entonces...y solo entonces,
Habrás envejecido.
es un estado mental,
es temple de voluntad
vigor de las emociones.
La gente envejece
solo cuando abandona sus ideales.
Eres tan joven como tu fe,
Tan viejo como tus dudas;
Tan joven como tu confianza
Tan viejo como tus temores;
Cuando tu corazón esté preso
En las garras del pesimismo,
Entonces...y solo entonces,
Habrás envejecido.
sábado, 13 de marzo de 2010
Este mes de Marzo me recuerda un poco los de cuando yo era niña. La verdad es que cuando llegaba Marzo ya sabiamos que eran días de viento, y claro el viento era frio normalmente, tambien había un refrán que casi siempre acertaba. En galego decían, Marciño Marzán po la mañán cariña de rosa e po la tarde cariña de can. Lo bueno de esto esque no nos llevabamos muchas sorpresas ,y los niños ya sabíamos que era un mes de ponernos al sol y donde hubiese abrigada, sobre todo si lo que hacíamos era estar contandonos historias que la mayoría de las veces oíamos a los mayores y luego las ampliabamos a nuestra forma de pensar.
La verdad era bonito juntarnos tantos chavales y chavalas, pues de aquella aún podíamos jugar en las calles. Vigo era una pequeña ciudad para unos, para otros un gran pueblo; eso dependía de donde fuera la persona que opinaba y también de la simpatía que nos tuviese a los vigueses.Lo mejor de todo era que no había peligro para poder jugar en la calle, pocos coches había en aquella epoca y en la calle del Pino que poco ha cambiado y la del Rosario venía una camioneta a traer las gaseosas que repartía por las casas, y !OH maravilla no había miedo a las personas extrañas pues todos eran conocidos y el buen hombre de la camioneta nos subía a todos en ella y nos llevaba hasta la esquina donde hoy está la Travesia de Vigo y Pizarro en cuyo lugar lo que había era un gran campo donde pescabamos renacuajos y luego bebiamos en la fuente que ahora no existe pues está lleno de casas.
La verdad era bonito juntarnos tantos chavales y chavalas, pues de aquella aún podíamos jugar en las calles. Vigo era una pequeña ciudad para unos, para otros un gran pueblo; eso dependía de donde fuera la persona que opinaba y también de la simpatía que nos tuviese a los vigueses.Lo mejor de todo era que no había peligro para poder jugar en la calle, pocos coches había en aquella epoca y en la calle del Pino que poco ha cambiado y la del Rosario venía una camioneta a traer las gaseosas que repartía por las casas, y !OH maravilla no había miedo a las personas extrañas pues todos eran conocidos y el buen hombre de la camioneta nos subía a todos en ella y nos llevaba hasta la esquina donde hoy está la Travesia de Vigo y Pizarro en cuyo lugar lo que había era un gran campo donde pescabamos renacuajos y luego bebiamos en la fuente que ahora no existe pues está lleno de casas.
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